¿Es la Maldición de Tutankhamón real?

Cuando se habla del Antiguo Egipto, a todo el mundo le vienen a la cabeza las pirámides, faraones, momias y, como no, la famosa maldición. Es un tema muy polémico y controvertido, así que he decidido primero exponer todos los hechos tal y como sucedieron tras el descubrimiento de la tumba del faraón-niño y, después aclarar si la maldición es real o no.

Pero antes de comenzar debemos de conocer al menos a las dos personas que hicieron posible el descubrimiento: Por un lado, Howard Carter, el arqueólogo inglés que descubrió la tumba después de muchos años de incesante búsqueda en el Valle de los Reyes. Y, por otro lado, Lord Carnarvon, el noble inglés que financió el trabajo de Howard Carter para que su sueño se hiciera realidad, hallar la tan buscada tumba.

La maldición en realidad comienza antes de lo que mucha gente piensa con una curiosa historia. Un día de noviembre de 1922, la mascota de Howard Carter, un pájaro que lo acompañaba a todos sitios fue devorado por una cobra. Recordemos que la cobra era el símbolo de la realeza en el Antiguo Egipto.

Obviamente, en este momento aún no se hablaba de maldición, fue un hecho que paso totalmente por alto en los medios de la época. Pero más tarde, cuando la Maldición de Tutankamón fue una realidad para la sociedad, este suceso sería entendido como el comienzo de la misma.

Pocos días después, el 22 de noviembre de 1922, Howard Carter y Lord Carnarvon, en secreto, entraron en la cámara funeraria del faraón, convirtiéndose en las primeras personas que accedían allí después de miles de años.

Pero la apertura oficial de la cámara funeraria de la tumba tendría lugar el 16 de febrero de 1923. Aquel día, Arthur Weigall, quien fuera Inspector del Servicio de Antigüedades Egipcio, en un ataque de odio y de envidia, le dijo a Carnarvon que, si molestaban al faraón accediendo a la cámara, en 6 semanas habría muerto.

Casualidad o no, 6 semanas más tarde, el 5 de abril de 1923, Carnarvon fallece en su Hotel de El Cairo a los 57 años de edad. El motivo de su muerte fue una infección, al parecer provocada por la picadura de un mosquito y agravada por un corte que se hizo en esa misma picadura al afeitarse.

Pero la historia no acaba aquí, el mismo día y curiosamente a la misma hora que falleció Carnarvon, es decir, a las 3:55 de la madrugada del 5 de abril de 1923, sucedieron dos hechos que alimentaron la teoría de que la maldición era cierta. Por un lado, el perro de Carnarvon, un fox terrier llamado Susie que se encontraba en Inglaterra, se puso de pie, aulló y falleció de repente.

Y por si fuese poco, también a la misma hora, en El Cairo se produjo un brutal apagón que dejó a la ciudad sin luz toda la noche. En este momento, la maldición de Tutankamón saltó a los medios de comunicación y en Egipto nadie hablaba de otra cosa, la maldición de Tutankamón se había cobrado su primera víctima humana y este había sido nada más y nada menos que el gran Carnarvon, el mecenas que había financiado toda la excavación.

Para muchos, la muerte del pájaro de Howard Carter cobrará en ese momento, un sentido especial.

A partir de aquí, cualquier muerte relacionada lo más mínimo con la tumba tenía un gran eco en los medios de comunicación egipcios de la época. Así, durante varios años, se fueron contabilizando una gran cantidad de muertes atribuidas a la famosa maldición.

Algunas de las muertes más llamativas son las siguientes:

  • Aubrey Herbert, el hermano de Carnarvon, fallece también en 1923 al suicidarse por un arrebato de locura.
  • Archibald Douglas, un estudiante que radiografió la momia de Tutankamón, falleció a los pocos días por una infección.
  • Arthur Mace, brazo derecho de Carter y con quién abrió la tumba, falleció en 1928 de un infarto.
  • George Jay Gould, un magnate norteamericano, falleció al coger un supuesto resfriado el día que visitó la tumba de Tutankamón.
  • Richard Bethell, secretario de Howard Carter, falleció una noche tras acostarse sano y no despertar jamás.

Entonces, la maldición se volvió imparable y, en 1939, el camión que transportaba las trompetas encontradas en la tumba de Tutankamón, se precipitó por un barranco y su conductor falleció en el acto. Después de esto, las trompetas fueron llevadas a una emisora de Radio de El Cairo para ser tocadas en directo, y justo en ese momento se fue la electricidad, como sucedió tras la muerte de Carnarvon, entonces tuvieron que ser tocada bajo la luz de las velas. Por cierto, tenéis la grabación del sonido de estas trompetas en el vídeo que publiqué sobre los 5 objetos más increíbles hallados en el interior de la tumba de Tutankamón, os lo dejo en una etiqueta por aquí. Además de estas, muchísimas muertes más que se han ido atribuyendo a la maldición a lo largo del siglo XX.

Estos son los datos de lo sucedido, como veis, hay motivos suficientes para hablar de una posible maldición. Pero bien, hay más cosas detrás de todo esto, veamos.

Todo el tema de la maldición estalla a raíz de la muerte de Carnarvon, en este sentido debemos de conocer su biografía para entender un poco el motivo de su muerte.

Carnarvon sufrió un gravísimo accidente de coche en Alemania, en los primeros años del siglo XX, que le había dejado el aparato respiratorio muy debilitado. Tanto, que desde entonces pasaba sus inviernos en Egipto, donde el clima era más apropiado para su débil sistema respiratorio. Esto es algo clave, para mí, en su muerte por infección, la cual considero totalmente natural en una persona de su edad y su condición física.

Por un lado, en lo que respecata a las decenas de muertes que se han achacado a la maldición, opino que una gran parte de ellas fueron muertes naturales. Algunas se produjeron muchos años después del descubrimiento de la tumba, tantos que quedan fuera de lugar y no tendrían que haber sido relacionadas con esa supuesta maldición.

Por otro lado, existen algunas muertes que sí tienen que ver con el descubrimiento, pero no en el sentido de la maldición, sino relacionadas con un hongo muy venenoso. Y es que, resulta que, en los lugares cerrados en los que hay tejidos orgánicos, prolifera un hongo conocido como aspergillus, y si no se utilizan guantes y máscaras se corre el riesgo de contraer una infección respiratoria muy peligrosa para la vida humana. Posiblemente, algunos de los fallecidos tras visitar la tumba del faraón contrajeron aspergilosis, lo que les acabaría costando la vida como pudo suceder con George Jay Gould, el magnate norteamericano que falleció tras visitar la tumba.

Y bueno, algunas muertes extrañas como por ejemplo la del perro justo a la misma hora que su dueño Carnarvon, pues totalmente inexplicable, ¿tal vez un sexto sentido animal o simple casualidad? Es realmente extraño ¿Quién sabe?

Por lo tanto, posiblemente la maldición de Tutankamón es una teoría supersticiosa, alimentada por los medios de comunicación y que se ha visto agravada sobre todo en los últimos años por la cantidad de películas que hablan de maldiciones del Antiguo Egipto.

Además, en 1934, el egiptólogo Herbert Winlock realizó una estadística en la que se observaba como de las 26 personas que presenciaron la apertura de la tumba, seis habían fallecido una década más tarde, de las 22 que habían sido testigos de la apertura del sarcófago, sólo dos habían muerto, y de las diez que habían estado presentes en el descubrimiento de la momia, ninguna había sido víctima de la «maldición». Por lo tanto, es un porcentaje de muerte normal y natural, no existe un aumento significativo de muertes a raíz de la apertura de la tumba.

Ah, y por cierto, Howard Carter falleció muchos años después de haber descubierto la tumba del faraón, concretamente el 2 de marzo de 1939, a los 64 años de edad. Esto significa que a él no le afectaría esa supuesta maldición a pesar de ser el protagonista principal del descubrimiento del faraón. Lo cierto es que hablar de la maldición de Tutankamón siempre genera polémica, así que me encantaría saber cuál es tu opinión sobre la maldición. ¿Crees que es cierta o un mito?

RCV

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Universidad Nacional de Educación a Distancia.

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