La Malinche, la esposa indígena de Hernán Cortés

La Malinche fue una nativa americana que se convirtió en la primera traductora entre el viejo y el nuevo mundo, entre el conquistador español Hernán Cortés y el gobernador azteca Moctezuma II, jugando, de este modo, un papel muy importante en la conquista y destrucción del imperio azteca. Por esto muchos la han acusado de traidora surgiendo incluso el término “malinchismo” para referirse a los que prefieren lo extranjero frente a lo propio. Pero… ¿se podría considerar realmente como una traidora?

Su nombre originario era Malinalli Tenépatl, una joven muy hermosa que nació en torno al año 1500 en el actual estado de Veracruz, en México. Su idioma natal era el náhuatl, idioma de los aztecas, y fue vendida como esclava a los mayas, donde también aprendió el idioma maya.

En 1519, Hernán Cortés comenzó la conquista del territorio que más tarde sería conocido como Nueva España. Desembarcó con poco más de 400 hombres dispuestos a protagonizar una de las mayores gestas de la historia de España.

Recreación del encuentro entre Hernán Cortés y Moctezuma, entre ellos se encuentra La Malinche.

Los mayas, al ver la llegada de los españoles, organizaron una tropa con más de 12.000 fieros guerreros. Pero, las avanzadas técnicas de combate de los españoles, armas de fuego, de hierro, caballos, entre otras cosas, les otorgó la victoria. Ante la derrota, los mayas entregaron una serie de ofrendas a los españoles, principalmente comida y mujeres, y entre estas mujeres se encontraba nuestra protagonista, la Malinche. A continuación, vamos a ver como fue reflejado por parte del cronista español López de Gómara dicha ofrenda:

Vino a Cortés el señor de aquel pueblo y otros cuatro o cinco, sus comarcanos, con buena compañía de indios, y le trajeron pan, gallipavos, frutas y cosas así de bastimento para el real, y hasta cuatrocientos pesos de oro en joyuelas, y ciertas piedras turquesas de poco valor, y hasta veinte mujeres de sus esclavas para que les cociesen pan y guisaren de comer al ejército. Cortés los recibió y trató muy bien, y les dio cosas de rescate, con lo que holgaron mucho, y repartió aquellas mujeres esclavas entre los españoles por camaradas.

Entre estas doncellas iba Malinalli, más conocida como La Malinche. Pero los españoles, por motivos religiosos, no podían tener relaciones sexuales con ellas, ya que eran paganas. Por esto, fueron rápidamente bautizadas, cambiando sus nombres originales por nombres españoles, en el caso de Malinelli fue llamada Marina.

Después de ser bautizada, La Malinche fue entregada a Alonso Hernández, uno de los hombres más leales de Hernán Cortés. Pero al cabo de unas semanas, posiblemente por su belleza, Cortés obligó a Alonso Hernández a regresar a España para contar las aventuras vividas en el Nuevo Mundo, pudiendo de esta manera apropiarse de Malinalli.

Al poco tiempo, Cortés, se percató de que esta joven no era como las demás, tenía un don, el bilingüismo. Hablaba perfectamente el maya y podía comunicarse con Jerónimo de Aguilar, el traductor español que conocía dicho idioma debido a su naufragio en las costas de Yucatán junto a Gonzalo Guerrero, de quién haré un vídeo muy pronto y lo pondré por aquí, ya que su historia es una auténtica pasada pues se convirtió en un dirigente maya y fue el padre de los primeros mestizos de la historia entre europeos y americanos. Entre las conversaciones de la Malinche con Jerónimo de Aguilar, los españoles observaron que también hablaba el náhuatl, el idioma azteca. Por lo que su participación sería fundamental para el avance de los conquistadores.

Con la ayuda de Malinalli, se emprendió el camino hacia Tenochtitlán, la capital del imperio azteca, donde gobernaba Moctezuma II, a quién Cortés debía comunicarse y hacerle entender que la situación había cambiado y que ya no sería el máximo representante en su territorio.

Gracias a la Malinche, se convenció a multitud de tribus indígenas que estaban bajo el poder de los aztecas para que acompañaran a Cortés en su acometida contra el imperio. Así, miles de indios se sumaron a la fuerza española, para liberarse de la opresión de los aztecas, y escapar de aquel yugo.

Con un poderío superior, los españoles salieron victoriosos y entraron en Tenochtitlan, donde los indios creyeron ver la llegada de auténticos dioses, pensando que se estaba cumpliendo su profecía, que decía literalmente, que llegarían “hombres blancos y barbados de Oriente para hacerse con el poder”, tal y como sucedió. La Malinche se mantuvo en todo momento al lado de Cortés, pues era su acompañante oficial.

Una vez, cara a cara Moctezuma y Cortés, se produjo el intercambio de palabras con su consiguiente traducción, que se realizaba de la siguiente manera: Moctezuma se dirigía a Cortés en náhuatl, la Malinche lo traducía al maya a Jerónimo de Aguilar y este a su vez, lo traducía al castellano a Cortés y viceversa. Pensándolo bien, debía ser incómoda la espera entre del gobernante azteca y el conquistador español mientras se producía la traducción de sus palabras, pero bueno, continuemos con la historia.

En estos acuerdos entre ambos dirigentes, La Malinche consiguió que se aclarasen las cosas, evitando más de un derramamiento de sangre. Pero se produjo la conocida Noche Triste, una de las mayores derrotas de los españoles durante la conquista de América, teniendo que salir de Tenochtitlan. Aunque tiempo después, y tras una serie de batallas consiguieron por fin conquistar definitivamente la capital del imperio azteca.

Mientras tanto, la Malinche, profundamente enamorada de Cortés, tuvo un hijo suyo, Martín, nacido en 1523. Pero, Cortés, no lo reconoció como su hijo de manera oficial, por lo que nunca fue su heredero. Además, el conquistador español viéndose envuelto en ese halo de poder, de honor, abandonó a La Malinche, aunque lo hizo dejándola en buenas manos. Una noche de 1524, Cortés decidió entregarla a Juan de Jaramillo, teniendo que vivir el resto de los días con su nuevo marido, con el que tuvo una hija, conocida como María Jaramillo.

El final de la vida de La Malinche es un poco difuso, pero se cree que falleció debido a la viruela en el año 1529.

Tres siglos más tarde, cuando se produjo la independencia de México, surgió el término malinchismo, refiriéndose a aquellos que se entregan al invasor, que prefieren lo extranjero frente a lo propio. Así surgió una leyenda negra entorno a esta joven.   

Se ha hablado mucho sobre La Malinche, a menudo desprestigiándola y acusándola de traición. Pero lo cierto es que La Malinche, siempre fue fiel a sus raíces, las habladurías dicen que incluso comenzó a vestir como los españoles, pero esto no es cierto, ella nunca se despojó de sus atuendos indígenas.

La historia y sus personajes hay que verlos en su tiempo, lugar y circunstancias. Por lo que hay que entender su situación y observar que, así como jugó un papel importante en la destrucción del imperio azteca, también ayudó a miles indios a salvarse de la opresión que sufrían. De hecho, estos la vieron como una salvadora tras conseguir acabar con el yugo de los aztecas.

Por lo tanto, creo que esta joven, que tuvo una vida corta pero intensa, no se merece pasar a la historia de la forma en la que lo ha hecho, como una traidora.

RCV

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Universidad Nacional de Educación a Distancia.

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