Los Vikingos en España, todas sus incursiones por la Península Ibérica

Los vikingos, durante ciertos meses del año, salían de sus territorios en el norte de Europa para conseguir tesoros. Sus ataques eran rápidos y por sorpresa, gracias a sus espectaculares embarcaciones, los drakkars que le permitían atacar y huir con cierta rapidez, además de penetrar por los ríos hacia el interior. En sus viajes se extendieron por multitud de territorios, entre ellos España, donde protagonizaron algunas historias dignas de recordar y que si no las conoces, te van a dejar sin palabras.

La historia de los vikingos en la Península Ibérica comienza en el año 844, en este año los cronistas árabes dejan presencia de un avistamiento vikingo próximo a Gijón, en Asturias. Pero no desembarcaron allí, si no que continuaron hasta Galicia, más concretamente hasta el famoso faro conocido como La Torre de Hércules, en la ciudad actual de La Coruña.

En el año 843 se establecieron en Bayona, en Francia, desde allí, descubrieron el norte de España. Y al año siguiente realizarían su primera incursión por la Península Ibérica, dirigiéndose en primer lugar por la costa cantábrica hasta llegar a Galicia.  

A continuación, vamos a ver el texto que los cronistas reflejaron años más tarde de producirse una de estas invasiones vikingas a tierras gallegas:

A causa de nuestros pecados vinieron las gentes de los normandos a esta tierra y destruyeron la iglesia de Santa Eulalia de Curtis y otras de la comarca; sus sacerdotes fueron llevados presos y pasados por la espada; el fuego consumió las escrituras, y las mismas piedras perecieron por las llamas.

Aquí apreciamos como los vikingos o también llamados normandos, que significa “hombres del norte”, atacaban con esa ferocidad, con esa fuerza que causaba auténtico terror a su paso.

Más tarde, continuaron descendiendo por la Península Ibérica hasta llegar a Lisboa, donde los árabes de Al-Andalus sufrieron por primera vez el ataque de los vikingos, que, desde entonces pasarían a llamarlos “las bestias del norte”. Después de varios días de puro asedio en Lisboa, se dirigieron a Cádiz, ciudad que saquearon y posteriormente decidieron subieron por el Guadalquivir hasta Sevilla.

En Sevilla se produjo una de las grandes gestas de los vikingos en España. Durante una semana sembraron el caos y la destrucción en la ciudad, hasta que finalmente, las fuerzas árabes de Abderramán II consiguieron vencerlos en la conocida como batalla de Tablada. Murieron mil vikingos en la batalla y Abderramán II ordenó ejecutar a los cuatrocientos vikingos que había capturado como prisioneros.

No se tienen noticias hasta años más tarde, concretamente hasta el 858 cuando se vuelve a tener constancia de un nuevo ataque en las tierras gallegas. Llegando a sitiar la ciudad de Santiago de Compostela.

Y nuevamente continuaron descendiendo hacia Lisboa, donde volvieron a saquearla y posteriormente descendiendo por las costas de la Península Ibérica atacando Algeciras, donde construyeron su base de operaciones para seguir sus incursiones hacia el este, atacando el levante peninsular, donde destacaron los saqueos de Murcia y de las Islas Baleares. Continuaron sus ataques por el sur de Francia y finalmente llegaron hasta las costas de Italia.

A su vuelta, en el año 859 se produjo un episodio digno de recordar, los vikingos, encabezados por Bjorn, hijo del famoso vikingo Ragnar lodbrok, remontan el Ebro hasta llegar a Pamplona. Aquí, secuestraron al rey García Iñiguez, quien tuvo que pagar aproximadamente 80.000 dinares de oro, vamos una pasta, para poder ser liberado.

Después de estos ataques, las costas de la Península Ibérica fueron recubiertas con puestos defensivos para intentar evitar que se repitiesen estas acometidas vikingas. Pero los ataques continuaron, aunque ya no con la misma efectividad, años más tarde, se volvieron a producir diversas expediciones, sobre todo en Galicia y en el suroeste de Al-Andalus, en el 966 y en el 971.

Finalmente, los ataques fueron cada vez menos frecuentes, perdiéndose la pista a los vikingos en la Península Ibérica en el siglo XI.

Curiosamente, los restos arqueológicos materiales vikingos encontrados en España son prácticamente inexistentes. De hecho, tan solo existe un objeto de procedencia vikinga que se corresponda a esta época, es conocido como “la cajita de San Isidoro”. Se trata de un objeto hecho en asta de ciervo que presenta en uno de sus extremos la cabeza de un ave y su decoración con figuras entrelazadas es realmente impresionante.

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Universidad Nacional de Educación a Distancia.

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